Si no suben los salarios aumentará el nivel de pobreza de las personas

UGT de Navarra considera que el IPC del mes de agosto confirma el excesivo nivel de los precios y advierte de que si no suben los salarios aumentará el nivel de pobreza de las personas.

Los datos del IPC del mes de agosto, publicados hoy por el INE, sitúan la tasa anual en el 11% en Navarra, lo que, a juicio del sindicato, evidencia la necesidad de subir los salarios e implementar otras políticas destinadas a incrementar el poder adquisitivo de las familias.

Para UGT, mientras que las empresas continúan manteniendo e incluso elevando sus márgenes de beneficio, trasladando el aumento de costes energéticos derivado de la guerra en Ucrania al precio final de sus productos, los salarios no se están elevando con la misma intensidad, debilitando el poder adquisitivo de las familias y convirtiendo una vez más a las personas trabajadoras en las principales víctimas de la preocupante situación actual.

Por ello, el sindicato reclama un cambio urgente de políticas, ya que estrangular el presupuesto de las familias acabará afectando al dinamismo de la actividad económica, pudiendo llevar a la economía española y europea a la recesión, con todas las consecuencias que ello implica.

En opinión de UGT, la solución pasa por tres actuaciones: el incremento de los salarios de la población trabajadora, para lo que es necesario firmar un nuevo AENC que fije subidas salariales acordes a la situación actual y reparta de manera justa los costes de la inflación; el refuerzo del escudo social, con una línea de crédito que actúe como fondo de protección y ayude a los hogares más empobrecidos por el encarecimiento de las hipotecas, evitando con ello la posible emergencia social que puede derivarse de sus impagos; y la apuesta por políticas que realmente incidan sobre el todavía muy elevado precio de los productos energéticos, aumentando la competencia y reduciendo beneficios extraordinarios.

De esta forma, el sindicato considera fundamental adoptar medidas que moderen el desorbitado precio al que están llegando muchos productos de primera necesidad, como ya se hiciera en el pasado con otros sanitarios como las mascarillas o los test de antígenos, o más recientemente con el propio precio del gas.