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Las zancadillas del Sr. Couso

22/06/2016 | Lorenzo Ríos, Secretario General de MCA-UGT de Navarra

No puedo decir que me hayan sorprendido las populacheras y desafortunadas afirmaciones del parlamentario Sr. Couso en su reciente artículo sobre la adjudicación del 2º modelo a Volkswagen Navarra, porque lo conocemos bien, sobre todo de su etapa como representante del anarcosindicalismo de la CGT, sindicato minoritario en Volkswagen Navarra, anclado en una visión sindical del siglo XIX, que no supo adaptarse a las necesidades de los trabajadores del siglo XX y, menos aún, a las del XXI.

Afirma el Sr. Couso que “un segundo modelo en principio no garantiza la creación de puestos de trabajo, si no viene acompañado de un aumento de la capacidad productiva tecnológica”, para, a renglón seguido, insinuar que aumentar la inversión tecnológica, dirigida a suplir la mano de obra, va contra el empleo, y que, además, si se invierte en el nuevo modelo de coche y hay una crisis de modelo, es decir, si no se alcanzan las previsiones de venta, se puede generar un excedente de personal y eso nos llevaría a un ERE.

Y remata todo este sinsentido, arremetiendo contra la flexibilidad pactada, que es precisamente la herramienta que evita los ajustes externos contra la plantilla, es decir, los despidos, ya que permite la adaptación de la producción a los altibajos de la demanda, en una empresa donde se trabaja bajo pedido y que tiene una cierta connotación estacional, es decir, que no vende igual todos los meses. Pero para entender esto ha habido que trabajar a fondo en el mundo del automóvil, y el Sr. Couso no ha hecho otra cosa que repartir panfletos y descalificar a quienes trabajamos y sacamos adelante los acuerdos, “sindicatos de la empresa”, en expresión de su Señoría.

Las teorías del Sr. Couso, en un sector tan sensible a los cambios como es el del automóvil, son simplemente una majadería, que llevada a sus últimas consecuencias volvería a convertir el polígono de Landaben en terreno de cultivo. Porque si es mejor no invertir, y por tanto no contratar, por el riesgo de inestabilidad, en una economía que es cíclica y cuyos cambios pueden afectar a la venta de coches, o por si hay altibajos o discontinuidad en las ventas, que la hay y las habrá; si, además, la flexibilidad es un concepto prohibido en el diccionario populista, y lo mejor es no arriesgarse y no adaptarse a los cambios, pues no se me ocurre otro destino para los solares sobre los que se asienta Volkswagen.

El futuro en el sector del automóvil no llega por inercia, ni está garantizado. Hay que conquistarlo, con muchas negociaciones, con muchos acuerdos en todo tipo de contextos, tanto de crecimiento y estabilidad, como de recesión económica, y la herramienta para adaptarnos a las fluctuaciones, en un modelo de fabricación bajo pedido, es precisamente la flexibilidad que le provoca urticaria al Sr. Couso.

La transformación industrial de Volkwagen Navarra en su más de 50 años de historia ha ido acompañada de una fuerte capacidad de adaptación a los retos complejos que la industria del automóvil ha tenido siempre por delante.

En los años 80, la implantación del 2º y 3º turno de trabajo supuso multiplicar exponencialmente la capacidad productiva y la plantilla de Volkswagen Navarra, consolidando un volumen de empleo directo e indirecto y convirtiendo a Volkswagen Navarra en la principal arteria de nuestra economía, con más de 18.000 empleos directos, indirectos e inducidos. El desarrollo de un modelo de negociación colectiva basado en la concertación, donde los sindicatos priorizábamos la seguridad para los trabajadores y la empresa, la flexibilidad necesaria para el desarrollo de la fabricación de coches, supuso la consecución de objetivos muy importantes que han hecho posible inversiones tecnológicas que nos han llevado a lo que es actualmente la fábrica de Volkswagen Navarra y lo que va a seguir siendo en el futuro, porque así lo recogen los acuerdos que hemos firmado: la fábrica líder del Polo.

La creación de la nave de motores, de la nave de prensas, de la nueva nave de pintura, que nos permitía cumplir con las directivas medioambientales, han sido inversiones fundamentales para seguir fabricando coches. La reconversión tecnológica de la nave de chapa, la creación del parque de proveedores y también una filosofía sindical de preservación y defensa de los intereses de los trabajadores, para que no recayeran sobre ellos los vaivenes productivos o las bajadas de las ventas, generando una jornada con flexibilidad hacia arriba y hacia abajo que permitía fabricar más coches en momentos de repunte del mercado y menos coches en momentos de crisis del automóvil o recesión de la economía, la implantación del trabajo en sábados, para evitar que volúmenes adicionales de producción pudieran ir a otras plantas, han sido hitos en los que el compromiso del Sr. Couso y su sindicato han brillado por su ausencia. Es más, los han intentado boicotear sistemáticamente.

Para construir, peldaño a peldaño, lo que hoy es Volkswagen Navarra nunca hemos podido contar con el ahora parlamentario Sr. Couso, que siempre ha ejercido de palanca contra los cambios. La inversión tecnológica tiene pros y contras, puede sustituir mano de obra intensiva, pero también puede mejorar condiciones de trabajo desde el punto de vista de la seguridad, ergonomía y menor esfuerzo físico. Y, sobre todo, la inversión en tecnología puede darnos un salto cualitativo a la cuarta revolución industrial, con la consiguiente transformación de nuestra economía, única garantía de futuro para el empleo.

En el sindicalismo no valen la estrategia política y los discursos populistas que su señoría desarrolla en el Parlamento. Sin flexibilidad, VW Navarra no existiría. Sin un sector industrial fuerte, cuya arteria principal es VW Navarra, el crecimiento económico de nuestra Comunidad no sería sostenible. Y sin cogestión, es decir, sin participación sindical en las decisiones, a través del diálogo, la negociación y los acuerdos, VW sería una multinacional más, sus trabajadores no tendrían seguridad ni unas condiciones laborales decentes, estarían expuestos a la reforma laboral o sometidos al imperio empresarial, el sector navarro de automoción no sería lo que es y Navarra, tampoco. Y todo esto lo hemos conseguido en contextos favorables y desfavorables. Sólo ha habido algo que no ha cambiado nunca, sus zancadillas, Sr. Couso, afortunadamente inútiles.

Artículo publicado en Diario de Noticias, el 21 de junio de 2016

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