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El trabajo parcial involuntario y la devaluación de los salarios, nuevos elementos estructurales del mercado de trabajo en Navarra

23/03/2015

La combinación de la crisis económica y de la reforma laboral ha transformado el mercado de trabajo en Navarra, que ahora tiene en el trabajo parcial involuntario y la devaluación salarial sus nuevos elementos estructurales. La reforma laboral del Gobierno del PP, que en febrero cumplió tres años, no ha logrado crear empleo, ni reducir el paro, ha devaluado el empleo y los salarios, y ha empeorado la vida de los ciudadanos. De 2011 a 2014 hay una media de 7.300 parados más, 16.500 ocupados menos y se ha producido una reducción de 9.100 activos, a causa del llamado efecto desánimo.

Al elevado número de desempleados (46.400, según la última EPA) se une el incremento del paro de larga duración (27.000 personas llevan más de un año en desempleo, el 58,18% del total) y la caída de la tasa de cobertura por desempleo ha caído casi 12 puntos en los tres últimos años.

Esta normativa, que ha roto el equilibrio en las relaciones laborales, ha aumentado la precariedad en el empleo (cada vez hay mayor temporalidad y parcialidad) y ha provocado una devaluación salarial que está perjudicando a la economía y que supone un aumento de las desigualdades y de la pobreza.

Extensión del desempleo

Con la información estadística de tres años desde la entrada en vigor de este RDL 3/2012, se puede realizar una evaluación de las consecuencias de esta reforma laboral, a través de la evolución de los diferentes indicadores del mercado de trabajo.

La tasa de paro de 2014 fue 2,7 puntos más elevada que la de 2011; los parados han aumentado 7.300 en el periodo, y se registran 16.500 ocupados menos y 9.100 activos menos impulsados por el efecto desánimo . Estos son los rasgos principales de una reforma laboral que no ha logrado ni crear empleo, ni reducir el paro, pero sí ha conseguido empeorar la calidad de vida de los ciudadanos.

A pesar de la ligera mejora de los datos en 2014 respecto a 2013 (4.600 parados menos), hay todavía en Navarra 46.400 parados, que elevan la tasa de desempleo hasta el 14,92% de la población activa, según la Encuesta de Población Activa del cuarto trimestre de 2014.

Asimismo, el paro de larga duración se ha ido extendiendo con el avance de la crisis y se ha profundizado debido a las erróneas políticas aplicadas: el número de personas paradas que lleva más de un año buscando empleo ha pasado de 17.700 en el último trimestre de 2011 a 27.000 en el mismo periodo de 2014, lo que significa un incremento del 52,54%.

Y es cada vez mayor la incidencia de las personas que llevan buscando empleo más de dos años: 32,8% de los desempleados en 2014, frente al 19,7% de 2011.

Al elevado número de desempleados y el paro de larga duración se sucede el fenómeno de la precariedad en el propio desempleo. La cobertura cae año tras año, a causa del endurecimiento de las condiciones de acceso a las prestaciones, que ha provocado que el número de beneficiarios de prestaciones vaya descendiendo año a año. La tasa de cobertura por desempleo ha caído casi 12 puntos en los tres últimos años.

Empleo más precario

Tampoco hay que olvidar que la mejora esconde una elevada precariedad derivada del tipo de empleos que se están creando, básicamente temporales y a tiempo parcial.

Si comparamos las medias de ocupación de 2011 y 2014, se produce una pérdida de empleo generalizada. Únicamente se obtienen mejores cifras para los mayores de 55 años (+7.700), los trabajadores por cuenta propia (+5.400) y los ocupados a tiempo parcial (5.900), uno de los caminos por los que está transcurriendo la recuperación del empleo en Navarra, igual que en España. Encontramos, asimismo, un cierto repunte en el número de asalariados del sector público (+2.600).

La temporalidad persiste como uno de los principales problemas del mercado laboral español. A pesar de la acusada pérdida de empleo temporal al comienzo de la crisis, la temporalidad laboral permanece en el mercado de trabajo (22,48%, de media en 2014).

Este dato se confirma en el número de contratos registrados, ya que el peso de los contratos temporales se mantiene en torno al 96% en todo el periodo analizado.

A la tradicional temporalidad se ha unido en la última parte de la crisis, la contratación a tiempo parcial, sobre todo de carácter involuntario. En los últimos datos publicados destaca de nuevo, consolidándose definitivamente como otro elemento estructural más de nuestro mercado de trabajo, que permite obtener mejores ritmos de creación de empleo. Así, hemos pasado de una media del 14,58% de ocupación parcial en el año previo a la reforma laboral al 17,75% en este tercer año desde su implantación.

Y el trabajo a tiempo parcial involuntario (trabajadores subempleados, que trabajan a tiempo parcial por no haber encontrado un trabajo a tiempo completo) ha aumentado 18,24 puntos desde la aprobación de la reforma laboral, al pasar del 43,16% al 61,40%. Y destaca que el 79,14% de las personas en esta situación son mujeres, en el último trimestre de 2014.

En cuanto al contrato de emprendedores, su importancia ha sido limitada. En el primer año de su implantación, representó el 13,73% del total de los contratos indefinidos (el 0,55% del total de contratos iniciales), pero solo la mitad (52,11%) accedían a bonificaciones, esto es, tenían intención de mantenerlos durante los tres años y no utilizar la posibilidad del despido gratis durante su primer año, avalado por la reforma laboral. En este tercer año, solo constituyen el 8,09% de los contratos indefinidos (0,34% del total de contratos iniciales), un valor muy pobre si se considera el continuado apoyo otorgado por el Gobierno, y solo se bonifica el 1,61% de ellos.

Evolución de los salarios

La devaluación salarial, junto al señalado incremento de la precariedad del empleo, se ha reflejado en los ingresos de los asalariados. Por un lado, los nuevos contratos que se firman se sustentan en peores remuneraciones y, por otro, parte de los salarios vigentes o no se han actualizado o han sufrido un retroceso.
Así, entre 2012 y 2014, los datos manifiestan claramente la devaluación salarial, que para dicho periodo y en términos de costes salariales medios supone una caída de 3,59 puntos.

Datos del informe

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