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Los Servicios del Hogar, sector refugio del empleo femenino en tiempos de crisis

13/05/2015

La afiliación en el Sistema Especial de Empleados del Hogar casi se ha duplicado en el periodo de crisis, al pasar de 3.951 personas afiliadas en marzo de 2008 a 7.707 en el mismo mes de 2015, frente a la caída de la afiliación en el resto de sectores (salvo un ligero crecimiento en el Agrario), datos que lo confirman como un sector refugio, sobre todo, para el empleo femenino.

Estos son datos de un informe sobre el sector de los Servicios del Hogar, presentado este miércoles en rueda de prensa por Maite Pérez, Secretaria para la Igualdad y Política Social de la UGT de Navarra, y María Ciérvide, responsable del Servicio Doméstico de la Federación de Servicios. En el acto se ha presentado, asimsimo, la campaña ‘Avanzar en la equiparación de derechos de las trabajadoras y trabajadores del hogar’.

La UGT ha organizado esta campaña con dos reivindicaciones básicas: la ratificación del Convenio 189 de la OIT sobre trabajo decente para las trabajadoras y trabajadores domésticos y la convocatoria de la comisión tripartita de expertos, que debería haberse creado en febrero de 2012, para abordar la posibilidad de establecer una protección de desempleo y la desaparición del desistimiento como forma de extinción del contrato.

Sector refugio

El Sistema Especial de Empleados de Hogar casi ha duplicado la afiliación en los últimos siete años, al aumentar de 3.951 personas afiliadas en marzo de 2008 a 7.707 en el mismo mes de 2015, mientras que el total del Sistema de Seguridad Social ha perdido un 11,24% de afiliados, el Régimen General, un 14,12%, el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, el 8,40%, y el Sistema Especial Agrario ha aumentado en un 10,28%.

Los empleados del Hogar forman un colectivo, si nos referimos exclusivamente a quienes desempeñan este trabajo y están afiliados al Sistema Especial, que representa en Navarra el 3,07% del total de la población afiliada a 31 de marzo de 2015, según el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Así, el peso relativo de este sector ha aumentado desde 2008 en 1,67 puntos.

En el caso de las mujeres afiliadas a este Sistema Especial, 7.438, representan el 6,52% del total de las mujeres afiliadas (112.970); en cuanto a las mujeres de nacionalidad extranjera afiliadas a este Sistema Especial, suponen el 36,15% (3.043) de todas las mujeres extranjeras afiliadas a la Seguridad Social (8.417).

El empleo doméstico ha sido la puerta de entrada al mercado de trabajo de las mujeres procedentes de otros países, que ha pasado del 20,11% en marzo de 2008 al 36,15% del mismo periodo de este año.

Vuelta de las mujeres de nacionalidad española al trabajo doméstico

La entrada en vigor en enero de 2012 de la nueva regulación del trabajo doméstico marcó una variación en la nacionalidad de las mujeres afiliadas al nuevo Sistema Especial. Así, entre los meses de marzo de 2012 y de 2015, se registran 1.953 mujeres españolas afiliadas más, frente al descenso de 154 mujeres extranjeras (las mujeres procedentes de países de la UE aumentan en 323, mientras que se reducen en 477 las mujeres de países no comunitarios afiliadas).

Se confirma de esta forma la tendencia de este sector como refugio, también de la población española, cuando las posibilidades de encontrar otro tipo de empleo desaparecen.

Por otro lado, no podemos olvidar que salarios bajos y jornadas a tiempo parcial determinan, junto a otros condicionantes como los tipos de cotización, una protección social muy diferente a la del resto de trabajadores y trabajadoras.

Principales dificultades

El sector al que pertenecen las y los trabajadores del hogar o servicio doméstico es un sector que abarca una gran variedad de trabajos, desde el cuidado y la atención de mayores y/o menores, a cualquier tarea relacionada con el hogar.

Constituye, asimismo, un sector donde todavía hay mucha economía sumergida, en el que muchas personas trabajan sin contrato, sin nómina, sin cotización a la Seguridad Social, pero en el que, sin embargo, se producen pocas reclamaciones judiciales, bien porque desconocen sus derechos o porque carecen de recursos para reclamar.

Desde el 1 de enero de 2012, se integró a estos trabajadores en el Régimen General de la Seguridad Social, con unas bases de cotización con arreglo a una escala compuesta de 15 tramos en función de la retribución que perciban y que, en la práctica, supone que quien menos cobra en cada tramo cotiza igual que el que más cobra. En lugar de ampliar esta escala a más tramos, para evitar este efecto y lograr una cotización más justa, ha sucedido todo lo contrario: en 2013 se ha reducido a 8 tramos.

En el caso de las retribuciones, la ley solamente regula que no pueden cobrar menos del Salario Mínimo Interprofesional en cómputo anual. Por tanto, una persona que trabaje una jornada de 40 horas semanales cobrará 648,46¤ mensuales, en 12 mensualidades y 2 pagas extras, en el año 2015.Por otra parte, el desistimiento como forma de extinguir el contrato y su regulación empeora también la indemnización (12 días por año), que reciben estas personas en relación con el resto de trabajadores.

Tampoco hay establecidas categorías profesionales según el trabajo que desempeñen, cuando, obviamente, no es lo mismo cuidar a una persona dependiente que a otra con buen estado de salud.

En este sector, las trabajadoras internas son las que sufren las mayores dificultades. Así, por ejemplo, se supone que entre jornada y jornada deben descansar 12 horas, según el Estatuto de los Trabajadores, algo imposible en el caso de cuidado a personas mayores que exigen una atención prácticamente continua. Difícil explicación tiene también el descuento de hasta el 30% por pernocta y manutención que se establece, cuando estas son condiciones inherentes a este servicio.

Estos trabajadores y trabajadoras sí que están protegidos en aspectos como las vacaciones, el contrato, las incapacidades temporales, los festivos y los permisos retribuidos, en los que se igualan al resto de trabajadores, pero todavía queda mucho para que se equiparen en el resto de derechos. Aún quedan muchos aspectos, sin fijar en las leyes, que deben acordarse entre las partes, por lo que continúa siendo posible el abuso.

La UGT pertenece a la Red de Bolsas, junto a otras 9 entidades, en la que hemos establecido unas condiciones orientativas, que deberían pasar a ser obligatorias, para que no solo las apliquen los empleadores que tienen buena fe o que disponen de más recursos económicos, sino que fueran de obligado cumplimiento.

Este es un sector donde resulta totalmente imposible negociar un convenio por cuestiones obvias. Por eso, es necesario que la Administración sea la que legisle y vigile muy de cerca que no se produzcan abusos.

Igualdad de derechos

La UGT estima preciso que se inicie la ratificación del Convenio 189 para transmitir, por una parte, un mensaje de compromiso por parte de España con la OIT y con las normas internacionales y, por otra, de reconocimiento de esta actividad como un empleo. Este gesto debe acompañarse del cumplimiento de las obligaciones establecidas por la actual normativa en vigor y que permitirían al Gobierno, conjuntamente con los interlocutores sociales, profundizar en los avances ya conseguidos.

Por tanto, para avanzar en la equiparación de derechos de las trabajadoras y trabajadores del Hogar, los siguientes pasos son prioritarios:

• El Gobierno debe iniciar los trámites para la ratificación del Convenio 189 de la OIT sobre trabajo decente.
• El Gobierno debe constituir una Comisión Tripartita de Expertos, que debería haberse formalizado en febrero de 2012, para realizar las siguientes propuestas:
                    o Establecer la protección por desempleo.
                    o Eliminar el desistimiento como forma de extinguir el contrato.
                    o Incluir esta actividad en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y promover la elaboración de planes de prevención específicos en función de sus tareas.
                    o Buscar vías de actuación para la Inspección de Trabajo y Seguridad Social.
• Mejorar las condiciones laborales del sector, con la colaboración e intervención de los interlocutores sociales:
                    o Potenciar los Servicios Públicos de Empleo en la intermediación de este sector.
                    o Establecer un catálogo de tareas y una valoración económica adecuada.
                    o Reconocer la experiencia profesional de quienes trabajan en el servicio del hogar familiar, a través de las convocatorias correspondientes, facilitando la obtención de Certificados de Profesionalidad.

El informe en datos

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