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La Reforma Laboral ha implantado un patrón de crecimiento del empleo basado en la inestabilidad y la devaluación de las condiciones de trabajo

09/02/2017

Casi uno de cada tres contratos realizados en Navarra durante el año pasado (el 29,2%) tuvo una duración inferior a un día y prácticamente la mitad de todos los contratos registrados (el 47,6%) no superaron un día de duración. Uno de cada cuatro trabajadores (58.200) es temporal; un total de 45.400 personas, el 16,73% de las ocupadas en nuestra Comunidad, lo están a tiempo parcial, y el 47,8% de ellas (21.690) trabajan a tiempo parcial involuntariamente. Además, la parcialidad se ha incrementado entre los contratos indefinidos, situándose en un 13,8% de los mismos. En paralelo, ha crecido vertiginosamente el paro de larga duración, que se ha hecho estructural, de forma que un 40,1% de los desempleados lleva más de dos años en paro. Éstos son algunos de los datos más destacados de un informe elaborado por la UGT con motivo del quinto aniversario de la aprobación de la Reforma Laboral, que dibuja el sombrío panorama laboral de Navarra

Nueve años después de que se desatara la llamada Gran Crisis, cuya consecuencia más dramática fue la destrucción masiva de empleo, el pasado 2016 ha sido el cuarto año consecutivo que ha registrado descensos en las cifras de paro. Sin embargo, la reforma laboral de 2012, de cuya aprobación el 10 de febrero se cumplen cinco años, ha implantado un patrón de crecimiento del empleo basado en la inestabilidad y la devaluación de las condiciones de trabajo. El nuevo empleo es temporal y en buena parte a tiempo parcial, pero, a la vez, se está precarizando el empleo indefinido y, lo que todavía es más grave, el desempleo.

Recuperación de empleo escasa e inestable

De acuerdo con el mencionado informe, la recuperación del empleo es escasa e inestable. El año 2016 finalizó con 40.045 parados, 3.098 menos que en diciembre de 2015, pero 18.470 más que a finales de 2007, por lo que el desempleo tendría que descender todavía un 50% (alrededor de 20.000 personas) para recuperar los niveles del año previo a la irrupción de la crisis. Además, la tendencia descendente del paro no da muestras de estabilidad, ya que en los últimos cinco meses del año pasado, el desempleo aumentó en Navarra en 1.146 personas, y el pasado mes de enero se han sumado otras 1.197, hasta elevar la cifra a 41.242 parados.

En cuanto a la ocupación, en términos de afiliación a la Seguridad Social, en diciembre de 2016 se contabilizaron 261.697 cotizantes. Son 5.699 más que en el mismo mes del año anterior, pero 19.017 menos que los registrados antes de la crisis (2007).

Temporalidad, rotación y parcialidad involuntaria, características del nuevo empleo

La reforma laboral de 2012 marca un cambio de tendencia en la destrucción de empleo que, a partir de ese momento, se centra básicamente en el empleo fijo. Como consecuencia, la temporalidad ha crecido incesantemente entre el primer trimestre de 2013 y el último trimestre de 2016, pasando los asalariados con contrato temporal de 35.200 (un 17% del total) a 58.200 (un 24,9%).

En diciembre de 2016, tan solo un 5,21% de los contratos suscritos tuvieron carácter indefinido, cinco puntos menos que antes de la crisis, cuando superaban el 10%, lo que evidencia que la reforma laboral no ha conseguido reducir la temporalidad, que era uno de los objetivos básicos con que la defendió e impuso el Gobierno del PP.

La temporalidad se ha visto acompañada de una enorme y creciente rotación de trabajadores, que es otra de las características del nuevo empleo temporal. En 2016, la duración media de los contratos temporales siguió descendiendo hasta 34,8 días, menos de la mitad que en 2007, cuando la media era de 89,8 días. Pero casi la mitad de los contratos que se realizaron el año pasado, concretamente el 47,6%, no superaron un día de duración.

Por otro lado, la parcialidad se consolida como un elemento estructural más de nuestro mercado de trabajo. En diciembre pasado, el número de asalariados a tiempo parcial ascendía a 45.400 personas, de las que 21.690 (el 47,8%) eran trabajadores a tiempo parcial involuntarios, es decir, por no poder trabajar a jornada completa, cifra que en el conjunto del año se eleva al 55%. Estos datos significan que el trabajo a tiempo parcial involuntario se ha multiplicado por dos veces y media desde 2007.

Y una característica añadida es la feminización del trabajo a tiempo parcial, que alcanza a 35.600 mujeres, lo que significa el 78,4% del total de personas ocupadas a tiempo parcial.

Por último, la parcialidad se ha incrementado también en el empleo indefinido, de forma que si antes de la reforma laboral afectaba a un 11,7% de los contratos indefinidos, en 2015 alcanza al 15,5% y al cierre de 2016 se situaba en un 13,8%.

Vertiginoso aumento del paro de larga duración y caída de la cobertura por desempleo

En el periodo que analiza el informe, se ha producido un vertiginoso aumento del paro de larga duración. Así, las personas que llevan más de un año en desempleo han pasado del 13,8% del total de los parados en 2008 al 55,6% en 2016.

Pero todavía es más preocupante que el 40,1% del total de personas en desempleo lleva más de dos años en paro, según los últimos datos de 2016, cuando en 2008 este porcentaje sólo alcanzaba al 3,4% de los desempleados.

En paralelo, la tasa de cobertura por desempleo ha caído 22,81 puntos en este mismo periodo, pasando del 72,23% en 2008 al 49,42% en 2016. Es decir, que más de la mitad de los desempleados navarros no cobra ya prestación por desempleo.

Así mismo, el gasto en prestaciones por desempleo en Navarra se ha reducido a partir de 2010 en un 30,65%, a pesar de que en el mismo periodo el paro ha disminuido solo un 2,56%.

Devaluación salarial, desigualdad y empobrecimiento

El deterioro de las condiciones de trabajo ha intensificado la devaluación salarial a partir de 2012, con una caída de 4,65 puntos en términos de costes salariales medios.

Igualmente, se ha agudizado la dualidad salarial, ya que entre 2008 y 2014, último año sobre el que hay datos, la diferencia entre los salarios más altos y los más bajos se ha incrementado en 9,89 puntos.

También hay que resaltar la consolidación de importantes diferencias salariales en función del género, el tipo de contrato y de jornada, la ocupación y el lugar de procedencia de los trabajadores, brechas salariales que se sitúan en torno al 30%.

Finalmente, todo ello ha afectado a los niveles de renta, que en el caso de los hogares navarros ha caído un 7,52% (1.603 euros) entre 2009 y 2015, mientras que la renta por persona ha descendido un 6,17% (875 euros), en el mismo periodo.

Derogación de la reforma laboral y cambio de políticas

A la vista de estos datos, el Secretario General de la UGT, Jesús Santos, considera necesaria y urgente la derogación de la reforma laboral. “La reforma laboral ha creado en Navarra 18.000 empleos precarios, tras la destrucción de 37.000 empleos estables y con derechos. Por tanto, solo se ha recuperado la mitad del empleo destruido y en unas condiciones deplorables, sobre las que no es posible sostener un modelo de sociedad del bienestar, con unos estándares mínimos de calidad”.

Santos aboga por “recuperar el equilibrio en las relaciones laborales, roto por la reforma laboral, ya que la situación actual es insostenible, injusta e impropia de una Comunidad desarrollada” y por “acometer una revisión completa de las política actuales, con el objetivo de lograr un mayor grado de progreso económico y social para la mayoría de la población, así como más riqueza y un mejor reparto de la misma”. “Y un primer paso, a la vez que un reto fundamental, -concluye el Secretario General de la UGT-, va a ser la negociación del nuevo Plan de Empleo de Navarra, cuyo objetivo básico tiene que ser revertir esta situación de degradación laboral y empobrecimiento social”.

Informe completo sobre cinco años de Reforma Laboral

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