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Frente al deterioro laboral no bastan buenas palabras

08/04/2016 | María Simón, Secretaria de Acción Sindical de la UGT de Navarra.

Puede haber quien piense que el informe elaborado por la UGT sobre la situación del mercado laboral en Navarra tras ocho años de crisis y de recortes sociales pone el acento en las sombras, proyectando una especie de pesimismo desalentador y contraproducente para el ánimo de la ciudadanía. Pero quienes pretendemos transformar la sociedad para hacerla más próspera, justa e igualitaria, no podemos caer en la autocomplacencia.

Estamos comparativamente mejor que otras Comunidades Autónomas, mejor incluso que la mayoría, pero para poder afirmar que estamos bien, la distancia que debemos recorrer es enorme. La crisis y la reforma laboral impuesta por el Gobierno del PP durante esta legislatura han causado heridas muy profundas a nuestra sociedad del bienestar, hasta el punto de hacer del malestar una sensación muy mayoritaria.

En este sentido, la radiografía social que realiza el informe anual de la UGT es demoledora comparada con la correspondiente a 2007, el año anterior al tsunami provocado por el crack financiero y las recetas neoliberales, y ello pese a la evolución positiva de los dos últimos años. Todavía tenemos 21.568 parados más que entonces y 24.726 afiliados menos a la Seguridad Social. Un 37,3% de las personas en desempleo lleva más de dos años en paro y la cobertura por desempleo sólo alcanza al 53,20% de los parados. Un 26,4% de los trabajadores asalariados tiene contrato temporal, la mitad de los contratos temporales duran un día o menos y los contratos a tiempo parcial involuntarios se han multiplicado por dos veces y media. La diferencia entre los salarios más altos y los más bajos se ha incrementado en 12,46 puntos, y las rentas por persona y hogar han descendido en Navarra desde 2009 un 6,73% y un 12,21%, respectivamente.

Con estas mimbres es difícil confeccionar un cesto para regalar optimismo, pero tampoco nos resignamos a dejar pasar el tiempo lamiéndonos las heridas. Hay que actuar ya. Hay que reconstruir nuestro aparato productivo y nuestro tejido social, desde postulados diametralmente opuestos a los impulsados por el actual Gobierno de España en funciones, pero con una determinación y un orden de prioridades que tampoco acaba de definir nuestro Gobierno foral, más interesado en la pugna simbólica e identitaria que en impulsar las políticas económicas y sociales que requiere una salida progresista, es decir, justa y cohesionada, de la crisis económica y el desastre social en que nos encontramos.

La derogación de la reforma laboral, que no ha logrado crear empleo, ni paliar las sangría del paro, degradando las condiciones laborales de las personas trabajadoras; la reforma de la causalidad en la contratación y el control del uso abusivo de las formulas de temporalidad y parcialidad y la revisión del sistema de bonificaciones son medidas imprescindibles defendidas por la UGT en los ámbitos de interlocución y diálogo social estatal.

Junto a ello, proponemos la revalorización del SMI, la revisión del contrato de relevo para generar empleo entre los jóvenes que permita una renovación y rejuvenecimiento de las plantillas en las industrias, ratificar el convenio 189 OIT para las empleadas de hogar o la revisión del los requisitos del subsidio de desempleo y del plan de activación para el empleo, todo ello unido a la Iniciativa Legislativa Popular, que estamos impulsando para regular la renta mínima garantizada, que serviría para facilitar unos ingresos mínimos a quienes han agotado todas las prestaciones y subsidios por desempleo y los salarios sociales autonómicos.

El Gobierno de Navarra, debe abrir un proceso de diálogo social con las organizaciones empresariales y sindicales más representativas para promover un modelo de crecimiento y un entorno socio laboral de consenso acorde con las necesidades de Navarra, que consolide un modelo de crecimiento equilibrado y generador de ese empleo de calidad.

Las políticas de creación de empleo no deben perder el objetivo de generación de riqueza, para evitar que se consolide la precarización generalizada del empleo y un crecimiento inasumible de las desigualdades en nuestra Comunidad.

Son necesarias inversiones que activen el crecimiento económico, especialmente en las actividades que promuevan los empleos más productivos y estables; un plan industrial que contribuya a consolidar el tejido productivo y que apueste por una clara transformación hacia nuevos procesos tecnológicos, nuevos productos con más alto valor añadido, I+D+i, mejora de la competitividad e impulso hacia la internacionalización; una definición clara sobre infraestructuras estratégicas imprescindibles y un sistema fiscal que no penalice todavía más a la clases trabajadora y los sectores más castigados en el periodo de crisis. Los aumentos salariales aplicados este año en cumplimiento del contenido del III Acuerdo para el Empleo y la negociación colectiva y la mejora del poder adquisitivo de los trabajadores están quedando neutralizados por el incremento de la presión fiscal.

El Gobierno de Navarra debe tomar conciencia de la situación de aquellas empresas multiservicios que utilizan la reforma laboral con el único objetivo de rebajar salarios generando un auténtico ejército de trabajadores pobres y no formalizar ningún tipo de contrato con ellas.

Es urgente potenciar las políticas activas de empleo, y con este fin creemos necesario que se destine la mitad de lo que Navarra recaude anualmente de la lucha contra el fraude fiscal a reforzar actuaciones en atención personalizada e individualizada e impulsar un plan específico para los parados de larga duración, mediante creación de Unidades de Apoyo específicas en Agencias de empleo del Servicio Navarro de Empleo y entidades colaboradoras. El Gobierno de Navarra debe ocuparse no sólo de aquellos que “existen” en las listas del desempleo, en el ejercicio pragmático de vincular las políticas activas y pasivas, sino en recuperar también aquellos que ya no forman parte de las estadísticas porque el efecto desánimo les ha hecho abandonar la búsqueda de empleo.

Estas son algunas medidas necesarias para evitar una degradación generalizada de las condiciones de trabajo y un alejamiento de los parámetros de cohesión social que han caracterizado a nuestra Comunidad como una de las sociedades más prósperas y avanzadas. No bastan únicamente buenas palabras; el Gobierno de Navarra tiene que ponerse manos a la obra.

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