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El día después de este drama

14/04/2020 | Jesús Santos, Secretario General de la UGT de Navarra.

En medio del drama humano que estamos viviendo, con gravísimas derivadas asistenciales, económicas, laborales, sociales e incluso éticas y morales, no es fácil levantar la cabeza y dirigir la mirada más allá del dolor, el miedo y la incertidumbre que nos agarrotan. Pero hay que hacerlo, porque vamos a vencer a este virus unidos, como dice ese hashtag que hemos adoptado como común denominador de lucha contra la pandemia, aunque, desgraciadamente, algunos lo olviden o lo releguen con suma facilidad llevados por un partidismo de corto alcance.

Y al día siguiente de haber superado el estado de alarma sanitaria, de haber retornado a la vida cotidiana, nos daremos cuenta de que esa normalidad no tiene nada que ver con la que vivíamos con anterior al 15 de marzo.

Habrá que rehabilitar nuestro sistema público de salud que, con todas las dificultades, está siendo nuestro buque insignia, una auténtica fortaleza inexpugnable que resiste heroicamente los embates de la pandemia, gracias a la entrega, la abnegación y la profesionalidad del personal sanitario, al que nunca agradeceremos lo suficiente lo que está haciendo, pero que va a quedar exhausto y profundamente dañado.

Y junto a la sanidad, hay que reivindicar el resto de los servicios públicos y de sus trabajadores, que están jugando un papel fundamental para que consigamos mantenernos a flote, y que el día después no podrán ser maltratados y vilipendiados como lo fueron durante la crisis de 2008. Primero, porque sería radicalmente injusto pagarles con esa vergonzosa moneda de arrebatarles derechos y salario para cuadrar caja, pero además, porque sería una estupidez aplicar aquellos recortes salvajes y volver a debilitar la columna vertebral del Estado Social y Democrático de Derecho, que se ha demostrado la única estructura capaz de soportar el azote de una crisis como la que estamos viviendo. Aunque a algunos de sus predicadores todavía les cueste caerse del caballo, este virus ha herido mortalmente el dogmatismo neoliberal a ambas orillas del Atlántico.

El día después nos vamos a encontrar un tejido productivo en situación de shock, tras semanas de paralización, con empresas a las que les costará arrancar y alcanzar los niveles previos de producción, tanto por el desplome del consumo interno, como por las dificultades que la pandemia va a ocasionar al comercio internacional. Y a ello, habrá que añadir un buen número de pequeñas empresas, microempresas y autónomos, que quedarán por el camino si no cuentan con el apoyo suficiente para recuperar la actividad.

Por tanto, habrá que pensar en articular medidas urgentes y suficientes para sostener nuestro tejido productivo y empresarial y para impulsar la actividad. De lo contrario, el daño que este parón puede tener sobre la economía y empleo, no solo será inicialmente, que lo va a ser, de una dimensión hasta ahora desconocida, sino que se alargará en el tiempo, multiplicando los estragos.

Porque sin recuperar con rapidez la actividad y sin apuntalar a las empresas en dificultades para que no cierren, los consecuencias sobre el empleo pueden ser demoledoras y especialmente sobre los sectores más vulnerables: trabajadores de pymes, trabajadores temporales, falsos autónomos, personal empleado en subcontratas, por no hablar de personas que sobreviven en la economía sumergida. Por eso y complementariamente, será imprescindible reforzar y ampliar la red de protección de social, garantizando unos mínimos vitales suficientes para las personas que no hayan podido conservar su empleo y mientras no lo puedan recuperar.

Todo esto debe plasmarse en un Plan de Choque, que el Gobierno debe impulsar con ambición y elaborar con inteligencia, buscando el mayor consenso político y social. Un plan que requerirá de un gasto público extraordinario. Así que habrá que reponer y ampliar las arcas públicas, diezmadas por el esfuerzo que está exigiendo hacer frente a la situación actual.

Y ese día después exigirá mantener vivo el espíritu de unidad y solidaridad que está caracterizando estas largas y negras jornadas de confinamiento. No perdamos un tiempo que no tenemos en reproches absurdos y en trifulcas partidistas. Ningún gobierno, de ningún color, ni en España ni el resto del mundo, ha sido capaz de evitar errores y de actuar con eficacia, simplemente porque la naturaleza y la dimensión de esta crisis sanitaria lo hace imposible. Sólo con unidad de esfuerzos y con una profunda solidaridad lograremos salir adelante, sin cargar las consecuencias exclusivamente sobre las espaldas de los de siempre y sin dejar a nadie por el camino. No repitamos el error de 2008. Ése sí podemos y debemos evitarlo.

Jesús Santos, Secretario General de la UGT de Navarra.

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