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La concertación social posible y necesaria

04/09/2019 | Jesús Santos, Secretario General de la UGT de Navarra.

El pasado 30 de junio concluyó el llamado proceso de concentración de elecciones sindicales, un periodo que se repite cada cuatro años y durante el que se eligen a casi la mitad de los representantes sindicales en la mayor parte de las medianas y grandes empresas de Navarra y en buena parte de las pequeñas. Pues bien, la UGT ha vuelto a ganar las elecciones sindicales, incrementando su representatividad y reforzando su liderazgo del movimiento sindical navarro.

El liderazgo sindical se puede utilizar al servicio del conjunto de los trabajadores y trabajadoras, anteponiendo los intereses generales de las personas asalariadas al interés particular de las siglas que las representan, o al servicio de las propias siglas o del exclusivo beneficio de los propios afiliados, desatendiendo a quienes no lo están o están afiliados a otras organizaciones sindicales y desentendiéndose de sus reivindicaciones, intereses y necesidades.

Aquí, en Navarra tenemos ejemplos de ambos comportamientos. Las organizaciones que conformamos la mayoría sindical, con la UGT a la cabeza, estamos desarrollando una acción sindical que ampara a todos los trabajadores y trabajadoras sin distinción, a través de una negociación colectiva sectorial generalizada, que establece unas condiciones laborales dignas para todos, mejoradas, allí donde es posible, mediante convenios o pactos de empresa. Y en el plano institucional, tratamos de defender los intereses de los trabajadores en todos los foros y organismos en los que estamos presentes por la representatividad lograda en las urnas.

Pero también hay, y es el caso de ELA, sindicatos que sólo dedican medios y energía a negociar pactos de empresa allí donde tienen afiliación para aumentarla o a promover conflictos laborales, alargados artificialmente y subvencionados económicamente, para ganar presencia allí donde no la tienen o es escasa. Y que rechazan cualquier responsabilidad y cooperación institucional porque no va con su estrategia de “confrontación”.

Podría pensarse que esta segunda actitud es la propia y natural de un sindicato minoritario, como es ELA en Navarra, pero la realidad lo desmiente, ya que en el País Vasco, donde es primera fuerza sindical, su estrategia particularista es similar, y lo es tanto en el plano de la negociación colectiva, donde, a diferencia con Navarra, un alto porcentaje de trabajadoras y trabajadores se encuentra sin la protección de un convenio, como en el plano de la representación institucional, ya que ELA abandonó el Consejo Vasco de Relaciones Laborales.

Porque el ejercicio del liderazgo sindical no sólo está vinculado a la negociación colectiva. El especial reconocimiento que la Constitución hace de los sindicatos de trabajadores a la hora de defender los intereses económicos y sociales que les son propios, apunta también a su capacidad de representación e interlocución institucional con los gobiernos a la hora de definir y articular las políticas económicas y sociales.

Y éste es el marco en el que la UGT, reforzada en su condición de primera fuerza sindical de Navarra, asumiendo la responsabilidad que conlleva el liderazgo y compartiendo las propuestas esenciales en materia económica y social del Partido Socialista, ha tendido la mano al nuevo Gobierno de coalición presidido por María Chivite, para reactivar el diálogo social y la concertación, herramientas básicas del modelo social y sindical europeo, utilizadas con éxito históricamente en Navarra. Nos gustaría alcanzar acuerdos en todas aquellas materias, como son el empleo de calidad, la salud y seguridad en el trabajo, la protección social, la política industrial, las infraestructuras, los servicios públicos, y muy especialmente la educación y la sanidad, o la política fiscal, que atañen a la clase trabajadora. Y uno de los órganos fundamentales para debatir y alcanzar acuerdos, establecido por el Parlamento de Navarra mediante Ley Foral, es el Consejo de Diálogo Social.

Pese a que la participación institucional está reservada, también por ley, en este caso estatal (Ley Orgánica de Libertad Sindical), a los sindicatos que reúnen la condición de “más representativos”, y en Navarra sólo la tenemos UGT y CCOO, nuestro sindicato nunca ha vetado la presencia de los sindicatos nacionalistas, que en la Comunidad Foral no cumplen ese requisito legalmente exigido. No lo hicimos en la negociación del Acuerdo Intersectorial de 1995, ni hemos vetado la presencia institucional de ELA y LAB durante la pasada legislatura con un gobierno nacionalista, que hizo todo lo posible para incorporarlos a los diferentes foros y órganos de representación. La ausencia total de ELA y parcial de LAB se debe a decisiones propias.

Lo que no podemos admitir es que la autoexclusión de fuerzas minoritarias lleve a paralizar el funcionamiento de órganos fundamentales para la participación sindical como el Consejo de Diálogo Social, que es lo que ha ocurrido en esta pasada legislatura, o impida la negociación y consecución de acuerdos que beneficien a la mayoría de los ciudadanos y, en especial, a los trabajadores. En este sentido, a la vez que, desde la responsabilidad sindical, tendemos la mano al Gobierno con ánimo de colaboración, vamos a exigir también responsabilidad política al Ejecutivo, para impulsar con valentía y sin complejos el diálogo social y la concertación, sin exclusiones, pero con quien de verdad quiera dialogar y acordar.

Jesús Santos, Secretario General de la UGT de Navarra.

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