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20 años de fructífera concertación social

08/06/2015

Hace 20 años, concretamente el 8 de junio de 1995, la patronal CEN y los sindicatos mayoritarios de Navarra, entonces y ahora, UGT y CCOO, firmamos el Acuerdo Intersectorial de Navarra. Estábamos poniendo las bases de un nuevo modelo de relaciones laborales basado en el diálogo y la concertación social, pionero en España y que iba a contribuir decisivamente al desarrollo económico y a la cohesión social de nuestra Comunidad. La experiencia de la reconversión industrial vivida diez años antes había llevado a la UGT a dejar atrás viejos esquemas, muy arraigados en el sindicalismo navarro del periodo final de la Dictadura, que tendían a ver al empresario como el enemigo a batir y a la empresa como un ente ajeno y contrario a los intereses de los trabajadores.

Se trataba de impulsar una nueva concepción de las relaciones laborales, en la que empresarios y trabajadores son factores productivos complementarios, con intereses inmediatos muchas veces contradictorios, en cuya pugna conviene buscar los espacios de encuentro, y apostar por empresas rentables, ya que sólo unas cuentas de resultados saneadas garantizan el empleo y la mejora de las condiciones de vida y trabajo.

Digamos, por tanto, que en paralelo a la reconversión industrial la UGT inició un proceso de renovación sindical, al que con posterioridad se iba a incorporar CCOO, que iba a transformar profundamente lo que hasta entonces había sido un marco laboral caracterizado por la desconfianza y el enfrentamiento permanente, y muchas veces estéril, entre patronal y sindicatos, por otro que primase la exploración de las coincidencias, desde la convicción, tan extendida en el mundo jurídico, de que siempre es mejor un mal acuerdo que un buen pleito, pero con la intención de buscar incansablemente acuerdos equilibrados y satisfactorios para ambas partes, de los que todos saliéramos ganando.

Del desarrollo de aquel Acuerdo Intersectorial, en cuya negociación participamos los cuatro principales sindicatos de Navarra (UGT, CCOO, ELA y LAB), sin bien finalmente solo lo suscribimos los dos más representativos, nació el Tribunal Laboral de Navarra, se dio un impulso decisivo a la formación de los trabajadores, se pusieron en marcha medidas en materia de seguridad y salud laboral, se acotó el campo de actuación de las ETT, se fortaleció la negociación colectiva y un largo etcétera. Un contenido amplísimo, revestido de las necesarias formalidades legales contempladas en el artículo 83 del Estatuto de los Trabajadores y, en consecuencia, de aplicación directa a la generalidad de los trabajadores y empresas de Navarra.

Las relaciones laborales pasaron a estar presididas por un espíritu de concertación en la búsqueda de soluciones a los problemas cotidianos, contribuyendo a generar un clima de confianza en el inversor nacional e internacional, haciendo de Navarra un buen lugar para crear empresas y puestos de trabajo de calidad y en buenas condiciones.

El diálogo y la concertación social han sido herramientas fundamentales tanto para lograr altos niveles de desarrollo económico, prosperidad y cohesión social en los momentos de bonanza económica, como para amortiguar los efectos más dañinos de la brutal crisis económica que hemos padecido estos últimos años. Entonces y ahora, en los momentos de expansión y de recesión, Navarra ha mantenido el diferencial positivo con el conjunto de España y con la mayor parte de las Comunidades Autónomas.

Por todo ello, consideramos que esta experiencia y este patrimonio acumulado durante estos dos décadas, que nos pertenece a todos, no debería despreciarse en el nuevo tiempo político iniciado con las elecciones autonómicas del pasado 24 de mayo y en el nuevo ciclo económico que empieza a manifestarse.

En este sentido, creemos que el Acuerdo para la reactivación de la actividad económica y el empleo, también producto del diálogo social, alcanzado entre el Gobierno saliente, la patronal y la mayoría sindical navarra el año pasado, es una herramienta imprescindible que, con las aportaciones que pudieran considerarse necesarias, el nuevo Gobierno debería hacer suya. Porque se sustenta en dos pilares: potenciar el tejido industrial y favorecer la creación de empleo digno, así como el acceso al mercado de trabajo en igualdad de oportunidades, que son imprescindibles para construir la Navarra próspera y cohesionada que propugnan quienes parecen destinados y decididos a liderar el próximo Gobierno de Navarra.

Publicado en Diario de Navarra

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