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Acto de reivindicación de la memoria consciente, limpia, justa y respetuosa de los ugetistas asesinados tras el golpe de 1936

26/09/2016

La UGT reivindicó el pasado viernes la memoria consciente, limpia, justa y respetuosa de los compañeros fusilados en 1936, en un acto realizado en el panteón republicano del cementerio de Pamplona, con motivo del 115 aniversario de la fundación del sindicato en Navarra.

Como cada mes de septiembre desde aquel lejano año 1901, en el que, bajo el impulso del cantero tafallés Gregorio Angulo, diferentes sociedades de oficios constituyeron en Navarra la Unión General de Trabajadores, el sindicato ha cumplido años. En esta ocasión, 115 años, que coinciden con el 80 aniversario del golpe militar que puso fin a la II República y se llevó por delante a buena parte de los dirigentes y afiliados de base de la UGT, vilmente asesinados, y muchos destacados republicanos.

Para conmemorar ambos aniversarios, un centenar de sindicalistas participaron en el acto organizado por la UGT en Pamplona, que contó con la presencia de la Consejera de Paz y Convivencia del Gobierno de Navarra, Ana Ollo, del Director General, Álvaro Baráibar, así como de representantes de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra AFFNA 36.
En el acto tomaron la palabra Amaia Villanueva, Secretaria de Organización; Martín Zabalza, en representación de la Fundación Juan José Gorricho; Jokin De Carlos, representante de AFFNA 36 y miembro de la sección sindical de UGT en Volkswagen Navarra; y Jesús Santos, Secretario General de la UGT de Navarra.

El acto concluyó con una ofrenda floral y un aurresku en honor de las personas asesinadas tras el 18 de julio.

INTERVENCIÓN DE JESÚS SANTOS

Reproducimos a continuación la intervención íntegra de Jesús Santos en este acto:

“Compañeros y compañeras:

Hoy, 23 de septiembre de 2016, nos hemos reunido ante este mausoleo republicano del cementerio de Pamplona para recordar dos aniversarios. Uno, afortunadamente, de vida y otro, desgraciadamente, de muerte.

En septiembre de 1901, es decir, hace 115 años, bajo el impulso de cantero tafallés Gregorio Angulo, diferentes sociedades de oficios constituyeron en Navarra la Unión General de Trabajadores.

Con momentos de mayor o menor dificultad, la UGT desarrolló su actividad en libertad, luchando sin desmayo para dignificar las condiciones laborales y de vida y para conquistar derechos democráticos y sociales para aquella clase trabajadora del primer tercio del pasado siglo XX.

No duró mucho la aventura de aquellos pioneros, obreros conscientes de su condición de clase explotada y expoliada, y de la necesidad de organizarse sindical y políticamente para mejorar su existencia.

Sólo 35 años después, el golpe militar de julio de 1936 puso fin a la II República, a la libertad, a la democracia, a los derechos sociales, a los partidos políticos y a los sindicatos, estableciendo una dictadura despiadada.

Los miembros de la UGT, jornaleros del campo, mayoritariamente; maestros y maestras comprometidos con un modelo educativo emancipador y con la educación como herramienta de igualdad social; y trabajadores de una incipiente industria y otros oficios propios de la época, pagaron un alto tributo por su lealtad a la legalidad vigente y por su activismo sindical y social.

GENOCIDIO

Utilizar la palabra genocidio no creo que sea exagerado para calificar una represión que acabó con la vida de aproximadamente el 10% de los miembros de nuestro sindicato. Alrededor de 1.300 de los 13.000 afiliados y afiliadas con que contaba la UGT en Navarra en 1936 fueron brutalmente asesinados.

Han pasado 80 años y los restos mortales de muchos de ellos continúan desaparecidos, sin que sus familiares puedan cerrar un duelo insoportablemente largo.

Algunos, a buen seguro, descansan anónimamente en este mausoleo construido por iniciativa del Ayuntamiento de Pamplona y en otros mausoleos republicanos de diferentes pueblos de Navarra.

Creemos que el papel de las Administraciones Públicas, y concretamente del Gobierno de Navarra, es fundamental para reparar aquel daño y debemos reconocer y aplaudir los pasos que se están dando para tratar de localizar, exhumar, identificar y entregar a sus familias los restos de las personas todavía desaparecidas.

Como aplaudimos la decisión del Ayuntamiento de Pamplona de exhumar los restos de Mola y Sanjurjo, responsable directo el primero de la feroz represión desatada contra nuestros compañeros y compañeras y contra buena parte de las figuras más significadas del republicanismo navarro. Creemos que las exhumaciones de las personas que se encuentran en la cripta del Monumento a los Caídos, acordada previamente con la mayoría de las familias interesadas, contribuye también a la reparación de las víctimas del franquismo y a la cicatrización de las heridas largamente abiertas.

Porque la actuación de las Administraciones Públicas acompaña y ampara el esfuerzo que durante muchos años han tenido que realizar las familias, con el único apoyo de las asociaciones locales de víctimas y muy especialmente de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra AFFNA 36.

REIVINDICAR LOS VALORES

Recordar ese doble aniversario, el del nacimiento de la UGT y el de la represión de sus miembros es lo que nos traído este año a este mausoleo.

Reivindicar la historia de una organización sindical y el valor, la dignidad y el compromiso de aquellos hombres y mujeres con los que no pudo acabar el fascismo.

Hoy estamos aquí para reafirmar los valores de libertad, igualdad y justicia que pusieron en pié el sindicato y que guiaron la actuación solidaria de aquellos compañeros y compañeras.

Para reivindicar la memoria consciente, limpia, justa y respetuosa con sus principios, de quienes jamás mataron por sus ideas, pero por las que sí sufrieron persecución y muerte en muchos casos.

En los últimos años de la dictadura, todavía en la clandestinidad, se inició la reconstrucción de la UGT desde las cenizas a las que la redujo el franquismo en nuestra tierra.

Aquella ingente tarea la llevó a cabo un grupo de jóvenes también conscientes, sindicalistas y socialistas con memoria, entre los que destacó Juan José Gorricho, de cuya muerte en un trágico accidente de tráfico se han cumplido recientemente 25 años y bajo cuya responsabilidad como Secretario de Organización la UGT volvió a ser la principal organización de los trabajadores navarros.

Nosotros, ugetistas de hoy, queremos rendir homenaje a quienes en 1901, en 1936 y en 1976 levantaron y mantuvieron alzada la bandera de las causas justas.

¡ Viva la UGT ! ¡ Viva la República ! ¡ Viva la libertad !”

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