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Programa político, no prejuicios

15/06/2015 | Javier Lecumberri Urabayen, Secretario General de la UGT de Navarra

En las próximas semanas se va a configurar el Gobierno de Navarra sobre la base de la nueva correlación de fuerzas que ha salido de las elecciones autonómicas del pasado 24 de mayo. Más allá de cuál sea finalmente la mayoría parlamentaria sobre la que se sustente y su composición política, monocolor o de coalición, lo realmente importante, desde el punto de vista de la mayoría sindical navarra, es que oriente sus iniciativas y actuaciones a consolidar la salida de la crisis, impulsando el crecimiento económico y la generación de empleo, y contribuyendo a recuperar la cohesión social, tan dañada por el austericidio y los recortes sociales.

La modulación del cambio político que los ciudadanos han dictaminado en las urnas corresponde, sin lugar a dudas, al Ejecutivo que se conforme en el proceso de investidura. Pero en lo sustancial, la ciudadanía navarra ha apostado mayoritariamente por recuperar la senda del progreso y el bienestar, evitando el riesgo de pobreza y exclusión que amenaza a amplios sectores de nuestra sociedad, y por integrar la pluralidad de Navarra, tendiendo puentes y no levantando muros.

Un cambio sereno y sensato, que no se enrede en estériles debates simbólicos e identitarios, ni en propuestas, como marcos independientes de relaciones laborales, que puedan ahuyentar la inversión, o pretensiones insolidarias como romper la caja única de la Seguridad social. Un cambio, por tanto, que anteponga los intereses generales de Navarra con vocación integradora, que siente las bases para un crecimiento sostenible, que impulse las políticas de igualdad, que refuerce unos servicios públicos de calidad, que apueste por el diálogo social y la búsqueda del consenso más amplio posible, en definitiva, que prime la atención de las necesidades sociales más urgentes, será bueno para los trabajadores y encontrará la colaboración de la UGT.


Con la convicción de que las políticas públicas son imprescindibles para reequilibrar, desde parámetros de justicia social, las desigualdades que provoca la economía de mercado, hace ya décadas que la UGT dejó de mirar a los Gobiernos con prejuicios ideológicos, para acordar o confrontar con ellos en función de que las propuestas beneficiaran o perjudicaran a los trabajadores. Y en todo este tiempo, hemos alcanzado acuerdos, en Navarra y en el conjunto de España, con gobiernos socialistas y conservadores, y en la Comunidad Autónoma Vasca con el PNV, pero también hemos respondido con huelgas generales a medidas lesivas para los derechos de los trabajadores adoptadas por gobiernos presididos por Felipe González, José Mª Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy.

Esa carencia de prejuicios, no de principios, es la que nos lleva a tender de nuevo la mano, convencidos de que Navarra avanza con los trabajadores, teniendo en cuenta los anhelos y necesidades de la mayoría social, o de lo contrario, retrocede. Y en la dirección que estamos apuntando, creemos que el Acuerdo para la reactivación económica y la creación de empleo, que el Gobierno saliente, la patronal y la mayoría sindical navarra alcanzamos el año pasado, es una herramienta imprescindible que, con las aportaciones pactadas que pudieran considerarse necesarias, el nuevo Gobierno debería hacer suya.

Porque este acuerdo se sustenta en dos pilares fundamentales para construir la Navarra próspera y cohesionada que deseamos: potenciar el tejido industrial y favorecer la creación de empleo digno, así como el acceso al mercado de trabajo en igualdad de condiciones.

Uno de los efectos más nocivos que ha tenido la combinación de crisis económica y reforma laboral ha sido la destrucción masiva de empleo estable y con derechos, que en buena medida estaba vinculado al sector industrial. Por tanto, consolidar la industria que ha sido capaz de sobrevivir a este penoso ciclo económico y crear las condiciones para atraer inversiones de calidad y productos con alto valor añadido deben ser objetivos prioritarios de la acción gubernamental.

Captar este tipo de industria pujante, que conlleva a su vez un sector de servicios de calidad, requiere ofrecer las infraestructuras necesarias, especialmente de carácter energético, tecnológico y de comunicaciones. Pero, a su vez, asentar la industria existente, cuyo principal exponente es la automoción, exige fortalecer el parque de proveedores de Volkswagen pensando en el nuevo modelo que se empezará a fabricar en 2016.

Sin olvidar a la industria agroalimentaria, tan necesaria para el sector agrícola y ganadero, que además contribuye al equilibrio territorial de nuestra Comunidad, y para la que resulta imprescindible el desarrollo completo del Canal de Navarra.

Junto a ello, es necesario orientar las políticas de empleo a mejorar las oportunidades de acceso al trabajo, a través de una buena formación y capacitación personal, dotando a los trabajadores de los perfiles profesionales adecuados a las características y exigencias de las nuevas actividades que pretendemos incorporar.

En definitiva, si la hoja de ruta del nuevo Gobierno contempla la construcción de una Navarra para todos, económicamente próspera y socialmente justa, buscando el diálogo y la concertación con las organizaciones que representamos la pluralidad de intereses existente en nuestra sociedad, si ese es el camino, podrá contar con la aportación de la UGT.

Publicado en Diario de Noticias

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