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El frío en el trabajo: riesgos y medidas de prevención

12/11/2007 | Mª José Latasa

Responsable de Salud Laboral de la UGT de Navarra

El Real Decreto 486/1997, establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud que deben cumplir los lugares de trabajo, entre ellas, la temperatura.

En los locales de trabajo donde se realicen trabajos sedentarios propios de oficinas o similar la temperatura estará comprendida entre 17º y 27º.

La temperatura de los locales donde se realicen trabajos ligeros estará comprendida entre 14º y 25º. Esta normativa no afecta sólo a las aulas, oficinas o talleres, sino también a los pasillos, escaleras, servicios higiénicos, locales de descanso, de primeros auxilios, comedores, o cualquier lugar en el que el personal deba permanecer o pueda acceder en razón de su trabajo.

Si la temperatura existente es inferior a 10º o superior a 27º, existe riesgo de que se genere estrés térmico.

La exposición al frío puede comenzar a considerarse peligrosa cuando la temperatura corporal descienda a 35º, que se manifiesta en forma de un intenso temblor y puede generar alteraciones en el sistema vascular.

Cuando el proceso de trabajo o las condiciones meteorológicas hacen imposible la eliminación de los riesgos por frío, es necesario evaluarlos para saber si se pueden  considerar aceptables para la salud o si, por el contrario, es preciso aplicar medidas para reducirlos hasta niveles aceptables.

En ambientes interiores, las medidas correctoras irán encaminadas a modificar las instalaciones mediante técnicas de ingeniería: sistemas de calefacción, refrigeración o aislamiento térmico.

En ambientes exteriores, las medidas de protección que se deben aplicar son, principalmente, llevar una ropa de protección adecuada o el control de la exposición.

Cuando las temperaturas son muy bajas puede ser recomendable una adecuada protección ocular.

Como Medidas Preventivas cabe mencionar:

 - Proteger las extremidades de los trabajadores para evitar el enfriamiento localizado.

 - Entregar a los trabajadores la ropa de abrigo y el calzado adecuado.

 - Seleccionar la vestimenta adecuada para facilitar la evaporación del sudor.

 - Ingerir líquidos calientes, con el fin de ayudar a recuperar pérdidas de energía calorífica.

 - Limitar el consumo de café como diurético y modificador de la circulación sanguínea para minimizar las pérdidas de agua y, por lo tanto, de calor.

 - Utilizar ropa cortaviento para reducir el efecto de la velocidad del aire.

 - Realizar reconocimientos médicos para detectar de manera precoz trastornos vasculares y dérmicos.

 - Sustituir la ropa humedecida para evitar la pérdida de calor.

 - Medir periódicamente la temperatura y la velocidad del aire para controlar las dos variables termohigométricas de mayor influencia en el riesgo de estrés por frío.

 - Disminuir el tiempo de permanencia en ambientes fríos para minimizar la pérdida de calor.

 - Controlar el ritmo de trabajo y programar pausas para recuperar el calor perdido.

En cuanto a las condiciones ambientales, en determinados sectores, como el agropecuario, en el que los trabajadores están expuestos a cambios bruscos de temperatura, y por tratarse de empresas de actividad peculiar, artesana y de producción discontinua y sujeta a condiciones atmosféricas, se podrá establecer, de acuerdo con los representantes legales de los trabajadores, jornadas de trabajo flexible de cómputo anual, distribuidas por cada empresa con arreglo a sus necesidades, respetando en todo caso las disposiciones legales vigentes.

En determinadas empresas del sector de ultracongelados es conveniente conceder descansos de recuperación a los trabajadores: Existe la posibilidad de establecer un límite de trabajo ininterrumpido en el interior de las cámaras, concediendo a los trabajadores un período de descanso posterior. En la entrada de los locales comerciales o en los almacenes que están abiertos durante toda la jornada laboral es conveniente poner doble puerta o cortina de aire caliente para evitar las corrientes de aire frío.

Si bien es difícil mantener una temperatura adecuada en según qué tipo de actividades, lo mejor será conseguir, a través de los convenios colectivos o acuerdos de empresa, que se establezcan unos parámetros de actuación, caso de que se alcancen temperaturas extremadamente elevadas o bajas para desempeñar el trabajo en condiciones de seguridad. Así, es frecuente que en muchas empresas se instalen termómetros en determinadas zonas, con el fin de que si se observa que se alcanzan determinadas temperaturas, los trabajadores tengan derecho a parar la actividad durante un período de tiempo para su recuperación y/o ingesta de líquidos (calientes o fríos).

En definitiva, es importante trabajar en condiciones óptimas de temperatura, y es necesario evitar los contrastes de temperatura, ya que son origen de catarros, gripes, etc, que, si bien se han originado en el puesto de trabajo, son tratados como enfermedad común y dan lugar a numerosas bajas, incrementando el absentismo.

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